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jueves, 16 de mayo de 2013

AGRESORES SEXUALES: ALGUNAS CLASIFICACIONES

La violación de Lucrecia . Tiziano

La agresión sexual nace de la motivación del placer sexual forzado y la manifestación de poder, de control, de humillación; es un acto sádico de dominio.

Existen varias clasificaciones de agresores sexuales que se pueden dividir en tres grupos:
  1. Violador sádico: Es el más peligroso. Busca llevar a efecto sus fantasías sexuales y agresivas. Son personalidades antisociales que buscan dañar a sus víctimas. Su violencia va en progresión y pueden llegar a convertirse en asesinos en serie.
  2. Violador depredador: Busca demostrar su equívoca virilidad. Entiende que la víctima se encuentra en el lugar y momento equivocado. No se preocupa por ocultar su identidad. Planifica ir provisto de un arma.
  3. Violador motivado para cometer la agresión: La víctima es desconocida y no actúa impulsivamente, tampoco busca gratificación sexual. Son individuos inestables y hostiles con patrones de trastorno límite de la personalidad. Son muy proclives a la reincidencia.

  • Clasificación de Soledad Galiana y Helena de Marianas (1995):

Violación como mecanismo de compensación general: Predominan sus características personales por encima de su proceso de socialización. Estas características se concretan en una gran inmadurez personal y relacional, es decir, son inmaduros en la expresión de sus emociones y carecen de habilidades sociales. Su nivel de autoestima es muy bajo, tienen una opinión muy pobre de sí mismos y su asertividad es muy deficiente. En su sexualidad se perfilan como personas inmaduras, con indefinición sexual y necesitados de autoafirmación.

Pertenecen a un contexto socializador de sometimiento, en el que han recibido frecuentes mensajes de desvalorización por parte de personas significativas: entorno familiar y relacional, amigos de la infancia y adolescencia, entre los que tenían muy poca resonancia social.

Recurren a la violación como forma de compensar su déficit de autoestima, experimentando su poder en los momentos de la agresión como una forma de suprimir o al menos equilibrar la propia desvalorización personal. Compensan igualmente cualquier tipo de agresión recibida, real o imaginada y pretenden también demostrar su competencia sexual.

La violación tiene un móvil agresivo más que sexual pues su objetivo es provocar humillación y temor y tener la sensación de poder y no la satisfacción sexual.

La forma en que se lleva a cabo la violación es por asalto a una víctima desconocida. Es premeditada y la violación es su única finalidad. No hay elección personal de la víctima, sino que en función de una determinada situación que les hace sentirse seguros: mujeres que transitan solas por lugares solitarios, nocturnidad, etc., recurren a la primera oportunidad que se les presenta.

Violación "justificada": Predomina el proceso de socialización del agresor e incluso de la víctima como circunstancia explicativa de la agresión sexual.

Los agresores establecen una corta relación previa de tipo amistosa con la víctima y consideran determinante su comportamiento para que la agresión se produzca.

La violación es premeditada. Se produce dentro de un juego de "conquista", en el que el agresor utiliza un lenguaje indirecto, presuponiendo que la mujer entiende y acepta. En realidad, él desconoce cuáles son los límites que va a imponer la mujer, pero considera, porque así lo necesita y desea, que va a estar dispuesta al coito cuando él se lo proponga.

Se trata de sujetos que se sienten inseguros de su capacidad de atractivo sexual y no se arriesgan a plantear sus demandas de una manera clara y directa por temor a una negativa que les resultaría inaceptable. En lugar de plantear su deseo de llegar a una intimidad sexual cuando su víctima aún está acompañada o protegida en un lugar público, donde libremente podría negarse, fuerzan una situación en la que ya se encuentran a solas y comienzan la demanda sexual de una forma brusca para que la sorpresa o incluso el miedo anule la capacidad de reacción de la mujer.

La mujer no ha podido prever, por el comportamiento de su agresor hasta ese momento, cuáles son sus intenciones, pero en algunos casos se ha visto "obligada" a acompañarlo por no ser capaz de decir no ante su gran insistencia y haberse quedado sin recursos para continuar negándose. Ello supone que, en ocasiones, bajos niveles de aserción en las víctimas también intervienen para que estas situaciones de agresión sexual se produzcan.

Creen que es propio de la naturaleza y constitución del varón un alto nivel de pulsión sexual y que éste convierte sus impulsos sexuales en inaplazables y que la mujer debería se conocedora de esta característica de la sexualidad del hombre y no fomentarla si después no va a estar dispuesta a satisfacer su urgente e inaplazable deseo.

Violación dentro de una conducta antisocial: La agresión sexual aparece dentro de un conjunto de comportamientos antisociales, como una modalidad más de enfrentamiento con las normas establecidas.

Su comportamiento se rige por el principio de la inmediatez del placer: conseguir el máximo de gratificaciones inmediatas, sin considerar las consecuencias sobre los demás ni sobre sí mismos. Su control externo del comportamiento es  muy débil y carecen de control interno sobre su conducta. La violación se convierte en una forma de satisfacer las pulsiones sexuales de manera directa y al margen de los criterios éticos que la sociedad defiende.

Este tipo de agresor pertenece frecuentemente al ámbito de la marginación social. Como consecuencia de una prolongada vivencia de situaciones de inadaptación, presentan una fuerte destrucción personal y un marcado egocentrismo como formas de resistir en el medio hostil en que han sido socializados.

Emplean la violencia como forma de superar las frustraciones y la autodesvalorización y de compensar las carencias. Presentan frecuentes explosiones agresivas tendentes a recuperar la autoestima y resolver las situaciones que le son adversas. Son incapaces de percibir el sufrimiento de la víctima y no sienten ningún remordimiento por su comportamiento. Su profundo egocentrismo los lleva a pensar que es una especie de compensación a la que tienen derecho por todas la privaciones que han padecido.

Con frecuencia presentan una abundante conducta delictiva. atracos, robos, tráfico de drogas, etc. y comportamientos destructivos contra las personas, la propiedad ajena o las instalaciones públicas. Destruir es para ellos una forma de autoafirmarse y una fuente de satisfacción pues les produce sensación de poder, control y dominio sobre el medio que margina. Por ello, en muchas ocasiones la violación se presenta como un suceso que acompaña a otro delito que desata esta sensación de poder y los impulsa a ejercerlo aún más allá. La situación puede comenzar con un atraco o ser el desenlace de lo que comienza siendo una "gamberrada".

Es el agresor sexual que más frecuentemente actúa en grupo o, al menos, en compañía de otro.

Violación como medio de obtención de un determinado objeto sexual: Se trata de sujetos que llegaron a la violación como forma de conseguir determinado objeto sexual considerado atractivo para ellos y al que, de no ser mediante la violencia o engaño, no habrían podido tener acceso.

Su vivencia de la sexualidad está muy centrada en la fantasía. Son especialmente impactados por el material pornográfico, sobre todo en determinadas etapas de su vida que, por una razón u otra, resultan particularmente significativas. Puede ser el momento en el que se inician en la sexualidad adulta u otros momentos en los que convergen una serie de factores circunstanciales. Extraen de este material el contenido de esas fantasías.

Los objetos sexuales que acaban considerando significativamente atractivos son los propios de estas publicaciones: mujeres muy jóvenes, apenas adolescentes, ingenuas e inexpertas a las que el hombre inicia y forma en la sexualidad, papel que encuentra muy gratificante, o profesionales de lujo, verdaderas expertas en proporcionar toda clase de placer y de practicar variados juegos eróticos, según cada caso.

Por razones diversas, edad, recursos económicos, etc., están privados de esos objetos sexuales a los que saben que otros hombres acceden fácilmente. Justifican incluso su actuación, alegando que esos otros hombres hacen lo mismo que ellos y, como pueden pagarlo, no sufren ningún tipo de recriminación y mucho menos aún son encarcelados.

Se consideran más como víctimas que como agresores pues si no hubieran sido condicionados por esos estímulos, no habrían llegado a cometer los delitos. Consideran que la acción represiva no ha de ir dirigida contra ellos, sino contra quienes editan, publican y divulgan ese material y potencian esas ideas sobre ciertos aspectos de la sexualidad.

Violación a menores: Estos agresores niegan la autoría de los hechos que atribuyen a la fantasía infantil, a las malas interpretaciones de una manifestaciones afectivas normales o incluso a actitudes de venganza por parte de los progenitores que han inducido a sus hijos a inventar tal historia con el fin de perjudicarlos.  Tienen una personalidad inmadura y deficiencias en su comportamiento sexual. También padecen un desequilibrio afectivo. Son introvertidos y con dificultades para establecer vínculos emocionales estables y con déficit en sus habilidades sociales.

  • Clasificación de Groth y Birnbaum (1979) de agresores sexuales de menores:
Distinguen dos grandes grupos y varios subgrupos:

El primer grupo, el más numeroso, está formado por aquellos agresores que emplean el engaño, la persuasión o la presión psicológica para conseguir que los niños acepten este tipo de conductas. No usan la violencia ni el asalto, sino que, basándose en su autoridad de adultos, padre, maestro, etc., consiguen involucrar a los niños en actividades sexuales. Este grupo debe ser subdividido, a su vez, en dos: 
  1. Los pedófilos. Estos adultos se sienten orientados sexualmente exclusiva o preferencialmente por los niños, siendo la interacción con ellos lo que les proporciona mayor satisfacción sexual. Se trata de sujetos inmaduros que no son capaces de adoptar pautas de comportamiento sexual adulto. La causa subyacente parece ser el temor a las relaciones sexuales con adultos. Éstas le producen ansiedad o inseguridad, mientras que en la relación con los niños se sienten más seguros.
  2. Adultos que mantienen actividad sexual con otros adultos, que llevan una vida sexual aparentemente normal, pero que, en determinadas circunstancias, abusan sexualmente de menores. Entre estas circunstancias, están los conflictos matrimoniales, la insatisfacción sexual, la baja autoestima y el abuso del alcohol u otros tipos de drogas. A diferencia de los pederastas suelen actuar con los niños como si éstos fueran mayores de edad. Este es el subgrupo más numeroso de todos.

El segundo gran grupo está formado por aquellos que usan la violencia o diferentes formas de asalto. Dentro de este grupo tenemos:
  • Sujetos que parecen recurrir a este tipo de conductas porque se sienten angustiados por otros motivos y desplazan a este campo sus sentimientos buscando compensaciones.
  • Otros parecen disfrutar usando el poder sobre el niño, porque se esta forma controlan y dominan totalmente al otro.
  • Algunos son sádicos (muy poco), que obtienen satisfacción cuando la actividad sexual va acompañada del sufrimiento del niño con quien interactúa.
Para los sujetos que pertenecen a estos tres grupos, aunque su deseo sexual no esté orientado exclusivamente hacia los niños, éstos tienen un especial atractivo porque son más fáciles de doblegar y dominar, sin riesgo para el agresor. La edad que comprende el mayor número de abusadores sexuales se encuentra entre los 30 y 50 años.



Galiana, S., Marianas, H. (1995) "Estudio sobre el agresor: causas y situaciones de las agresiones sexuales". Madrid 

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