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jueves, 27 de diciembre de 2012

ALGUNAS EXPLICACIONES SOBRE LA AGRESIÓN SEXUAL

Entre las explicaciones que hacen referencia a la agresión sexual hacia las mujeres se encuentran las que proceden de la antropología cultural, que asocian los conceptos y prácticas de masculinidad "buena" con tres áreas de acción social que han sido reivindicadas como cualidades esenciales del núcleo de la masculinidad hegemónica en las sociedades patriarcales:
  • la procreación, como heterosexualidad normativa y como terreno de dominación sexual sobre la mujer,
  • la protección, como prácticas de control físico de los hombres como enemigos y las mujeres como propiedad de los hombres, y
  • la provisión de bienes y alimentos para la familia y la comunidad que legitima la exclusión de las mujeres de las áreas de alto estatus del trabajo remunerado y de la toma de decisiones.
La actividad delictiva aparece como la antítesis de la actuación social de dominación masculina legítima y como amenaza a las prácticas de procreación, protección y provisión. La fijación masculina con la procreación como heterosexualidad normativa, con la dominación a través del control sobre las personas débiles, principalmente mujeres y niños, establece el nexo decisivo para las prácticas de agresión sexual.

Dichas prácticas y su control pueden diferenciarse debido a causas situacionales, culturales e históricas; no obstante:
  • Los autores de violación hetero y homosexual son casi siempre masculinos.
  • A través del tiempo y de las diferentes culturas, la violación hetero y homosexual se ha identificado con un campo donde la afirmación de la masculinidad y la dominación está en juego.
  • La violación o reducción de mujeres (como propiedades masculinas) es una fuente tradicional de peleas masculinas.
  • La agresión sexual está situada en el límite del control estatal del delito y de las políticas de género.
  • La violación forzosa de las mujeres se da como práctica masculina colectiva en tiempos de guerra y de lucha étnica o en las subculturas delictivas. Prácticas colectivas de agresión o abuso sexual se pueden ver también en el turismo sexual.
Como ejemplo de estas prácticas de control se pueden citar algunos ejemplos. En Kenia, en 1993, en los campos de refugiados, fueron violadas centenares de mujeres por hombres de tribus próximas. Las mujeres son, en cierto modo, consideradas como botín de guerra. Históricamente, la posesión de las mujeres por parte del ejército vencedor o conquistador ha supuesto un símbolo de victoria, una humillación para el vencido, y una práctica habitual del terror y sometimiento de la población. 

Durante la guerra civil española, el general Queipo del Llano hacía el siguiente discurso radiofónico: "Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es un hombre. De paso también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad, y no castrados milicianos".

En Irán, el régimen de Jomeini decretó que ya que las vírgenes, según la ley islámica, no podían ser ejecutadas, serían violadas de antemano.

Para las teorías feministas la violación es un mecanismo de control social, de dominio sociopolítico, donde los medios de comunicación y la pornografía juegan un papel importante, ya que perpetúan la permisividad y mantienen creencias erróneas sobre la masculinidad.

Para Marshall en la teoría general sobre delincuencia sexual intervienen varios factores: los vínculos paternos-filiares, las relaciones estrechas entre adultos, la soledad y los estilos de apego, la historia sexual juvenil, la pornografía, las influencias socioculturales, los procesos de condicionamiento, la autoestima y la empatía.

Las tendencias desviadas de los agresores sexuales tienen su origen en las experiencias de la niñez y juventud. Estas experiencias ocasionan su vulnerabilidad que, a su vez, genera una visión sobre uno mismo y sobre los demás que, combinada con pobres habilidades sociales, impide al chico en fase de crecimiento satisfacer sus necesidades de un modo socialmente adecuado. Los mensajes socioculturales que dotan a los varones de poder y privilegios son interiorizados por estos chicos y la desinhibición que producen ciertas influencias, así como las oportunidades que se presentan, preparan el terreno para la aparición y la posterior consolidación de las agresiones sexuales.

Según Marshall, los hombres tienen una tendencia innata a satisfacer sus propios deseos y pueden aprender a controlarla, especialmente en lo que se refiere a la relación entre sexo y agresión. Por su parte, Moyer afirma que las condiciones ambientales y el aprendizaje ejercen un gran poder de control sobre el comportamiento, sobre las disposiciones innatas. Por lo tanto, el comportamiento estaría determinado por la interacción entre lo innato y lo adquirido. Los factores que interfieren o dificultan el desarrollo de inhibidores son precisamente aquellos que, bajo ciertas condiciones, facilitarán la unión entre el sexo y la agresión en determinados individuos. Según esta idea, las teorías que tratan de demostrar que los violadores están determinados biológicamente no son válidas, ya que no tienen en cuenta factores determinantes como el proceso de aprendizaje o la interiorización de valores sociales (sobre todo el concepto que socialmente muchos hombres tienen respecto a las mujeres). A lo largo de los años, han sido muchos los estudios llevados a cabo para explicar que estas conducta tienen una bases biológica, entre los que destacan:
  • Elevados niveles de testosterona en delincuentes sexuales de sexo masculino, pero no hay relación significante entre una hormona sexual y la delincuencia sexual. Además, tampoco serviría para explicar estos delitos cuando son realizados por mujeres (mayoritariamente los agresores son hombres, pero también se da un pequeño porcentaje de mujeres agresoras sexuales)
  • Anomalía  cerebral.
  • Se trata de una característica determinada por la evolución, que ha modelado a los hombres para que deseen tener muchas parejas y experiencias que permitan aumentar su presencia de sus genes ancestrales en su entorno actual y futuro. Esto no es aplicable a los abusos sexuales sobre menores.
Parece que las alteraciones biológicas y los trastornos de la personalidad no son factores que impulsan a los delincuentes sexuales a realizar sus prácticas delictivas. Su comportamiento sexual está trastornado en el sentido en que parecen estar obsesionados con el sexo y afrontan los altibajos de la vida con comportamientos sexuales tanto normales como anormales. Muchos de estos delincuentes fueron víctimas de abusos en la infancia y algunos muestran toda una serie de conductas sexuales desviadas. Su comportamiento social es anómalo y tienen percepciones y actitudes distorsionadas que les impiden entablar relaciones satisfactorias. Estas percepciones y actitudes, a su vez, justifican sus prácticas.

Bibliografía: 

Díez Celaya, Rosalía (1997) "La mujer en el mundo" Madrid. Acento Editorial. Colección Flash, nº 73
Marshall, William L. (2001) "Agresores sexuales" Barcelona. Editorial Ariel.


viernes, 21 de diciembre de 2012

MITOS COMUNES ACERCA DE LOS COMPORTAMIENTOS SUICIDAS

Se estima que en España entre nueve y diez personas se suicidan diariamente, siendo el suicidio la primera causa de muerte violenta en el mundo.

Para Durkheim el aumento de suicidios en momentos de crisis económicas no es porque la crisis en sí empobrezca a la población, sino porque son perturbaciones de orden colectivo. La sociedad es un mecanismo de control que impone normas y hace que los sujetos actúen en función de ellas y, además, establece una moral. Cuando la sociedad sufre cambios bruscos, ya sea de prosperidad o de crisis (positivos o negativos) se tambalea la estabilidad de los sujetos que la componen y no puede ejercer ese control, por lo que el número de suicidios aumenta. Los individuos se frustran al no cumplirse sus expectativas, no sabiendo afrontar las situaciones difíciles. A mayor prosperidad económica menos son los límites de los individuos y aspiran a mucho más, aumentando sus necesidades. Sin embargo, ocurre lo contrario con la pobreza, ya que los sujetos se limitan en función de lo que tienen, no aumentando sus necesidades. La pobreza es un freno en sí misma.

Entre las causas del suicidio podemos encontrar: inestabilidad o deprivación económica, desempleo, ruptura de la estructura tradicional primaria o grupo familiar, violencia interpersonal o incremento de la conducta criminal, secularización y pérdida de referentes religiosos e incremento del uso y abuso de sustancias.

Sin embargo, existen numerosos mitos en torno a los comportamientos suicidas. La OMS (2006) cita los diez más comunes:

Mito 1: Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen daño pues solo quieren llamar la atención: FALSO. Deben tomarse todas todas las precauciones posibles al confrontar a una persona que habla acerca de ideas, planes o intenciones suicidas. Todas las amenazas de daño a sí mismo se deben tomar en serio.

Mito 2: El suicidio es siempre impulsivo y ocurre sin advertencia: FALSO. El suicidio puede parecer impulsivo, pero puede haber sido considerado durante algún tiempo. Muchos suicidas dan algún tipo de indicación verbal o conductual acerca de sus intenciones de hacerse daño.

Mito 3: Los suicidas de verdad quieren morir o están resueltos a matarse: FALSO. La mayoría de personas con ideas suicidas comunican sus pensamientos a , por lo menos, una persona, o llaman a una línea telefónica de crisis o al médico, lo que es prueba de ambivalencia, no de intención irrevocable de matarse.

Mito 4: Cuando un individuo da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicidio, está fuera de peligro. FALSO. En realidad, uno de los momentos más peligrosos es inmediatamente después de la crisis o cuando la persona está en el hospital después de un intento de suicidio. La semana después del alta es cuando la persona está particularmente frágil y en peligro de hacerse daño. Puesto que el comportamiento pasado es pronóstico de comportamiento futuro, el suicida sigue estando en situación de riesgo.

Mito 5: El suicidio es siempre hereditario: FALSO. No todo suicidio se puede relacionar con la herencia, los estudios concluyentes son limitados. Sin embargo, el historial familiar de suicidio es un factor de riesgo importante de comportamiento suicida, particularmente en familias en que la depresión es común.

Mito 6: Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tienen un trastorno mental: FALSOLos comportamientos suicidas se han asociado con depresión, abusos de sustancias, esquizofrenia y otros trastornos mentales, además de comportamientos destructivos y agresivos. Sin embargo, esta asociación no se debe sobrestimar. La proporción relativa de estos trastornos varía en distintos sitios y hay casos en que no había ningún trastorno mental evidente.

Mito 7: Si habla con un paciente acerca del suicidio, el consejero le está dando ideas: FALSO. Está claro que el consejero no causa el comportamiento suicida con solo preguntar si el paciente está pensando en hacerse daño. En realidad, la validación del estado emocional de la persona y la normalización de la situación inducida por la tensión son componentes necesarios para reducir la idea suicida.

Mito 8: El suicidio solo ocurre a "otros tipos de personas", no a nosotros: FALSO. El suicidio le ocurre a todo tipo de personas y se encuentra en todo tipo de familias y sistemas sociales.

Mito 9: Una vez que una persona ha intentado suicidarse, nunca volverá a intentarlo otra vez: FALSO. De hecho, los intentos de suicidio son un pronóstico fundamental de suicidio.

Mito 10: Los niños no se suicidan porque no entienden la finalidad de la muerte y son intelectualmente incapaces de suicidarse: FALSO. Aunque es poco común, los niños sí se suicidan y cualquier gesto, a cualquier edad, se debe tomar en serio.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

EL PSICÓPATA: DIFERENCIAS CON OTRAS PERSONALIDADES ANORMALES Y LOS TRASTORNOS MENTALES

Según las clasificaciones diagnósticas utilizadas por los psicólogos y psiquiatras, el psicópata no es un enfermo mental, al no considerar enfermedad mental a la inteligencia, que supones la unión de lo cognoscitivo con lo emocional.

Hay diversos trastornos de personalidad (o personalidades anormales) que guardan una relación muy estrecha con la psicopatía, aunque no son solapables.

  • Trastorno Antisocial de la Personalidad
El DSM-IV dice que "la característica esencial del trastorno antisocial de la personalidad es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o principios de la adolescencia y continua en la edad adulta"

El trastorno antisocial de la personalidad correspondería al delincuente habitual, poseedor de un historial delictivo prolongado, que vive inmerso en un ambiente marginal. Con tales circunstancias es típico el consumo de sustancias tóxicas, la promiscuidad, una vida laboral precaria, deseo de situaciones de riesgo, etc.

El trastorno antisocial de la personalidad solo recoge características esenciales de los aspectos conductuales de la psicopatía, no sus dimensiones de personalidad.

Muchos psicópatas no son delincuentes, se han podido integrar en la sociedad. Sin embargo, dentro de la población penitenciaria, habrá sujetos con trastorno antisocial de la personalidad que no se sientan superiores a todo el mundo, no serán insensibles emocionalmente y que no tendrán la capacidad de presentar una imagen sugerente y cautivadora.

Por otro lado, dentro de la prisión existen sujetos que son psicópatas, pero debido a su baja implicación en actos antisociales, no cualifican para el diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad.

Clekley diferencia entre delincuente habitual y psicópata:
  1. El psicópata raras veces se aprovecha de los beneficiós que genera el delito, y casi nunca se implica de manera consciente en la carrera criminal.
  2. El psicópata no persigue objetivos que los demás puedan comprender, y no son realizados para lograr ninguna ventaja o bien material.
  3. El psicópata, en muchas ocasiones, se pone en situaciones de gran inconveniencia para él mismo, de tal modo que llama la atención a todos la imprudencia con que realizó una determinada acción.
  4. El psicópata típico no comete crímenes muy graves, ni ingresa en prisión largas temporadas. Ahora bien, es cierto que los delincuentes muy violentos y crueles tienen una alta probabilidad de ser criminales psicópatas, pero la mayoría de los psicópatas no se convertirán en este tipo de sujetos.
  5. Diferencia entre los crímenes: el psicópata no pone su corazón en ello, su crimen es casi un mero accidente, algo que ha de suceder.
  • Trastorno Narcisista de la Personalidad
Las personas con este trastorno muestran una tendencia exagerada a ser admirados, tanto en su conducta como en su imaginación. Presentan una elevada falta de empatía hacia los sentimientos ajenos. Su soberbia va pareja muchas veces a su envidia por los éxitos ajenos.

Los psicópatas son personas narcisistas, y como las personas narcisistas, pueden compartir una tendencia a ser duros, mentirosos, superficiales, abusivos en su trato y poco empáticos. La impulsividad, la capacidad formidable destructiva, agresión y engaños son notas dominantes de la psicopatía.

  • Neuróticos
El neurótico conoce y sabe que tiene un problema "mental", que padece una enfermedad que e causa sufrimiento y quiere librarse de él. 

La posibilidad de que algunos psicópatas pudieran mostrar signos de ansiedad, es lo que llevado a diferenciar entre:

- Psicópatas Primarios: sin remordimientos, sin emociones, sin capacidad de sufrir por lo que les sucede.

- Psicópatas Secundarios: más inestables emocionalmente y sufrirían angustia y ansiedad al vivenciar sus dificultades con el mundo y los demás.

  • Psicosis
La diferencia fundamental es que un psicópata no presenta un deterioro en su percepción con la realidad. Los síntomas clásicos de la psicosis incluyen: delirios, alucinaciones, hablar incomprensible, cambios profundos del estado de ánimo, conductas perturbadas...El psicópata pretende inducir a error, él conoce la realidad.

El trastorno bipolar alterna períodos de extrema euforia con períodos de profunda depresión.

La paranoia es cuando una persona ha creado un conjunto de creencias falsas, pero que son absolutamente válidas para ella. Se encuentra en un error moral, pero no está instalado en un error como lo está el delirante.

En la esquizofrenia se presentan alteraciones del pensamiento, también en el contenido, presentado asociaciones extrañas, al igual que su lenguaje está gravemente alterado. Las alucinaciones afectan a cualquier órgano sensorial, así como alteraciones graves de afectividad. Aunque el psicópata tiene un defecto más profundo que el de muchos esquizofrénicos, no tiene capacidad para verse él mismo como otros le ven.