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lunes, 20 de julio de 2015

FACTORES CRIMINÓGENOS


¿Qué es un factor criminógeno? Se define como “todo aquello que favorece la comisión de conductas antisociales”, elemento que interviene en la conducta criminal.

Ferri (1856-1929) considera que las acciones humanas, honestas o deshonestas, sociales o antisociales, son siempre producto de su organismo físico-psíquico y de la atmósfera física y social que lo envuelve. Este autor distingue tres tipos de factores: antropológicos o individuales del crimen, los factores físicos y los factores sociales.

Factores antropológicos, que son inherentes a la persona del criminal y son la primera condición del crimen. Estos factores son tres:

  • La constitución orgánica del criminal constituye la primera subclase de factores antropológicos y comprende todas las anomalías del cráneo, del cerebro, de las vísceras, de la sensibilidad, de la actividad refleja y todas las características somáticas en general, como la fisionomía, tatuaje, etc.


  • La constitución psíquica del criminal que comprende las anomalías de la inteligencia y del sentimiento, sobre todo del sentido moral y las especialidades de la literatura y el argot criminal. 


  • Las características personales que comprenden sus condiciones puramente biológicas, como la raza, la edad, el sexo y las condiciones biosociales, como el estado civil, la profesión, el domicilio, la clase social, la instrucción, la educación de que han sido objeto, casi exclusivo de la estadística criminal. 

Los factores físicos del crimen entre los que encontramos el clima, la naturaleza del suelo, la periodicidad diurna y nocturna, las estaciones, la temperatura anual, las condiciones meteorológicas y/o la producción agrícola.

Los factores sociales que comprenden la densidad de la población, la opinión pública, la moral, la religión, las condiciones de la familia; el régimen educativo; la producción industrial; el alcoholismo; las condiciones económicas y políticas; la administración pública; la justicia; la policía y, en general, la organización legislativa civil y penal. Estos factores sociales, según Ferri, son causas latentes que se entrelazan y se combinan en todas las partes del organismo social y que se escapan casi siempre a la atención de los teóricos y de los prácticos, de los criminólogos y de los legisladores.




F

martes, 31 de marzo de 2015

VIOLENCIA CONTRA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

La violencia hacia las personas con discapacidad se da con mayor frecuencia en el contexto familiar, escolar, laboral e institucional. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia consiste en el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en el grado de amenaza o efectivo, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.
De entre las conductas del agresor y las consecuencias de esas conductas sobre la víctima, tenemos las siguientes: 

VIOLENCIA
CONDUCTAS DEL AGRESOR
CONSECUENCIAS EN LA VÍCTIMA
Abuso Físico
- Agrede corporalmente
- Administra fármacos de forma injustificada
- Restringe la movilidad
- Estado de sedación o nerviosismo
- Disfunción motora ajena a la deficiencia
- Señales de violencia física como marcas en muñecas, tobillos, fracturas, mordiscos, lesiones internas, quemaduras, etc.
Abuso Emocional
Aísla, prohibiendo o limitando el acceso a los medios de comunicación (teléfono, correo, información), así como el contacto con familiares fuera del hogar y vecinos
- Insulta o critica constantemente, ridiculizando su cuerpo
- Castiga en presencia de otros
- Sobreprotege
- Opina, habla o toma decisiones por ella
- Intimida, chantajea emocionalmente
- Depresión
- Dificultades de comunicación e interrelación
- Inseguridad
- Baja autoestima
Abuso Sexual
- Violación
- Vejación sexual
- Señales y lesiones en genitales
- Miedo a relacionarse con ciertas personas
- Embarazos no deseados
- Enfermedades venéreas
Abuso Económico
- Usa a la persona con discapacidad para el ejercicio de la mendicidad
- Utiliza a la persona con discapacidad para tareas mal remuneradas y vinculadas al empleo clandestino
- Impide el acceso a recursos económicos externos como trabajo o becas

- Excesiva dependencia de terceros
- Escasas expectativas sobre sí misma y su proyección personal y profesional

Abandono Físico
- No da buena alimentación
- No da atención personal
- Abandona la higiene
- No supervisa adecuadamente
- Desnutrición
- Enfermedades frecuentes ajenas a la discapacidad
- Vestuario inadecuado en relación ala sexo, al tiempo atmosférico y a la discapacidad de la persona
- Ropa sucia
- Largos períodos sin vigilancia
- Problemas físicos agravados por falta de tratamiento
Abandono Emocional
- Ignora su existencia
- No valora su opinión
- Se avergüenza de su existencia
- No hay interacción
- Ausencia de motivación para su desarrollo personal
- Escasa o nula participación en actividades familiares o sociales.

La discapacidad es un factor condicionante: el agresor escoge a esta víctima por el hecho de ser discapacitada, ya que es un blanco fácil y la probabilidad de ser denunciado, detenido y juzgado es muy baja. Son pocos los casos que se denuncian debido al desconocimiento de la víctima de que está viviendo una situación de violencia, a la dificultad de comunicar lo que le está ocurriendo, a que en la mayor parte de los casos el agresor/a es una persona de su entorno de la cual depende, a que los familiares tienden a ocultar los hechos e incluso a no creer el testimonio de la víctima, etc. En otras ocasiones, cuando se denuncian los hechos, la declaración de la víctima es la única prueba del abuso sufrido, pero esta declaración puede ser confusa, dejando impune el delito.

viernes, 6 de febrero de 2015

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DELINCUENCIA

Según Donald R. Taft, (Criminology: an attempt at a synthetic interpretation with a cultural emphasis, 1945) cuando los medios de comunicación tratan hechos delictivos se observan aspectos tales como:

  1. Se enseña la técnica del delito; por ejemplo, en la estafa de seguros.
  2. Los delitos, por su frecuente mención, no parecen algo desacostumbrado. Con ello el ciudadano honrado pierde valor y deseos de combatirlo.
  3. A los jóvenes el delito les parece atractivo y excitante.
  4. Se da la impresión de que el delito es rentable.
  5. Los delincuentes consiguen un prestigio que solo corresponde al trabajo de los hombres honrados.
  6. Se despierta una simpatía patológica por algunos delincuentes.
  7. Se espolean más bien a los bajos instintos en vez de acentuar la peligrosidad de la acción delictiva.
  8. Se ocultan las verdaderas causas del delitos. No es cierto que los delincuentes malvados, las bellas muchachas y los empresarios afortunados tengan ellos solos la culpa de su suerte o caída. El periódico da una falsa visión del haber y deber sociales.
  9. Se describe el delito de modo que parece fácil escaparse.
  10. No destaca suficientemente el elemento de la pena. La existencia del delincuente es descrito como menos dura de lo que, según la experiencia, es.
A este listado, Von Hentig añade una más: la persecución penal es desacreditada por la prensa. Y es que, para este autor, el prestigio de la administración de justicia exigiría que se respetase la ley, la policía, los tribunales y los funcionarios de prisiones. En lugar de esto lo que sucede es que se hacen demasiadas críticas de las leyes, se censura muy a menudo la persecución penal, antes de la vista se toma partido en la prensa a favor y en contra del acusado (habría que añadir a la víctima sobre todo en delitos de índole sexual) y se predice en voz alta el desenlace.

Hoy día parece que los medios de comunicación siguen en esa misma línea: se critica constantemente la ley penal, piden endurecer las penas (sin embargo, no piden que se desarrollen programas de prevención en la comunidad ni programas de intervención dentro de las prisiones), nos transmiten que delinquir sale gratis y que las penas no se cumplen (cuando nuestro Código Penal es uno de los más duros y cada vez se dificulta más el acceso a permisos de salida, tercer grado o libertad condicional), que las cárceles son "hoteles de cinco estrellas" (desconocen las consecuencias y/o secuelas de la prisionización), emiten juicios paralelos que, en caso de que un sujeto sea juzgado a través de la institución del Jurado Popular, contaminan y predisponen a los miembros del mismo en su veredicto. Sin olvidar, finalmente, la alarma social que generan ante un hecho extraordinario, haciendo que parezca más habitual de lo que realmente es.



lunes, 5 de enero de 2015

MONOMANÍA HOMICIDA

"Murder in the house" Jakub Schikaneder
El concepto de monomanía homicida fue acuñado por el psiquiatra francés Esquirol en el siglo XIX. Fue definida como un delirio parcial caracterizado por un conato más o menos violento a matar. 
El enfermo es llevado a actos que la razón y los sentimientos no determinan, que la conciencia reprueba, que la voluntad no tiene más la fuerza de reprimir y, por ello, los sujetos son arrastrados instintivamente al homicidio, ya que su voluntad es vencida por la violencia. En esta enfermedad mental sólo la voluntad estaría afectada.

Para Esquirol, las causas debilitantes de esta enfermedad se encuentran en el estado de la atmósfera, en ciertos desórdenes de la vida de nutrición, en el predominio de la sensibilidad nerviosa, la mala educación, los pesares, la exaltación religiosa, etc. Los individuos afectados de monomanía homicida tenían, según Esquirol, un carácter sombrío, melancólico, caprichoso y colérico, o por el contrario se habrían distinguido por su dulzura, bondad de las costumbres y hábitos.

Esta teoría fue muy controvertida y dio lugar a debate entre jueces, psiquiatras y abogados, pues muchos criminales podrían ser considerados enfermos y así evitar la pena de muerte, sustituyéndola por el encierro en una institución. A finales del siglo XIX dejó de utilizarse.

En realidad, la monomanía homicida fue un concepto que Esquirol utilizó para explicar crímenes inexplicables en los que, aparentemente, no existía móvil alguno para su comisión. 

En palabras de Foucault, la psiquiatría del siglo XIX "inventó esa identidad ficticia de crimen - locura, de un crimen que es todo él locura, de una locura que no es otra cosa que crimen".