Translate

martes, 2 de diciembre de 2014

LAS CASAS GALERA

Cárcel Galera de Oviedo (Asturias) construida en 1776 
Las galeras de mujeres. Así era como se denominaban a las cárceles que surgieron en el siglo XVII destinadas a mujeres de "mala vida". Toma su nombre en relación a la pena a galeras aplicada a los hombres, por las duras condiciones de vida a las que eran sometidas: se les rasuraba el pelo y las cejas, se les alimentaba con pan y agua y se les aplicaban duros castigos, usando instrumentos de tortura como cadenas, grilletes, cepos, mordazas, esposas, etc. La impulsora de este tipo de prisión fue Sor Magdalena de San Jerónimo que, en 1604, creó en Valladolid la Casa de Probación, dando lugar, posteriormente, en 1622 a la aparición de las Casas Galera como prisiones de "mujeres vagantes, ladronas, alcahuetas y otros semejantes". A la de Valladolid le siguió la de Madrid, extendiéndose a otras capitales de provincia durante los siglos XVII y XVIII.

La regulación de estos centros la recoge en su obra  publicada en 1608 "Razón y forma de la Galera y casa Real que el Rey nuestro Señor manda hacer en estos Reynos para el castigo de mujeres vagantes, ladronas, alcahuetas y otros semejantes". Entre otras cosas, establecía que los edificios deberían ser cerrados al exterior, sin ninguna ventana ni "mirador a ninguna parte". El régimen del establecimiento estaba sujeto al trabajo, a las enseñanzas religiosas y a la sumisión de las normas de la institución, con la finalidad de "domesticar a la fiera", para transformar a esas "malas mujeres" en "mujeres virtuosas". Se entendía por "mujeres virtuosas" aquellas que, o bien eran perfectas esposas o se dedicaban a servir.

Sor Magdalena describió las conductas marginales o comportamientos delictivos que definen a las mujeres de "mala vida" (según la visión de esta mujer) y por las cuales las mujeres deberían de ser internadas en estos establecimientos. Entre ellas nos encontramos las siguientes: vagantes y deshonestas ("que llegada la noche salen como bestias fieras de sus cuevas a buscar caza: ponerse por esos cantones, por calles y portales de casas, convidando a los miserables hombres que van descuidados, y echan lazos de Satanás, caen y hacen caer en gravísimos pecados"), las que tenían enfermedades venéreas, las fingidas ("que estando sanas y buenas salen a pedir limosna y aunque algunas nunca parieron van cargadas con dos o tres criaturas para mover lástima"), las que se dedicaban a oficios aparentes (proxenetas), las alcahuetas, las mujeres que venden muchachas (corrupción de menores), las mozas de servicio (hurto doméstico), las ponedoras de mozas (proxenetas con engaño).

Sor Magdalena de San Jerónimo consideraba que cuanto más duro fuese el encierro, las mujeres se arrepentirían de sus actos y su conducta mejoraría una vez fueran puestas en libertad. Si una mujer ingresaba por segunda vez en la Casa Galera, la marcaban a fuego en la espalda con el símbolo de las armas de la ciudad. Si ingresaba por cuarta vez, Sor Magdalena sugería que fuera ahorcada en la puerta del establecimiento.


REFERENCIAS :
  • Almeda, Elisabet (2005) "Pasado y presente de las cárceles femeninas en España"
  • Cervelló Donderis, Vicenta (2006) "Las prisiones de mujeres desde una perspectiva de género" Revista General de Derecho Penal, Iustel, Nº5

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS:







No hay comentarios:

Publicar un comentario